“¡Oíd mi voz que os convoca!...”
La mujer que en 1925 lanza ese grito de guerra es de apariencia frágil y quebradiza; tiene pies y manos menuditos, no usa maquillaje, lleva sus cabellos castaños alborotados y es descuidada en vestir, pero tiene una extraordinaria facilidad de palabra y atrapa con sus frases a las multitudes. En los frecuentes y unánimes aplausos y ovaciones ella parece contagiarse de la embriaguez colectiva. Vive con todos la emotividad de sus propias palabras.
Es María de los Angeles Cano, tiene 38 años y han suprimido los Angeles de su nombre. Es María Cano, elegida en su tierra antioqueña como Flor del Trabajo y participante, como oradora del obrerismo, en concentraciones populares. Es una líder. Quizá la primera de este siglo en Colombia.
Mujeres como esta son de admirar, pues no se conformo ni se resigno con lo que vio; fue más allá; exigiendo sus derechos como mujer y la de su gente, viendo la cruel realidad, el sufrimiento de pueblo asfixiado por la miseria, la pobreza, la inequidad y la corrupción. No cayó su vos, no bajo la guardia, utilizando siempre su inteligencia y elocuencia para organizar las masas y así recolectar los frutos de una siembra para nada fácil, pero al final muy gratificante, por que lo dio todo, saco la valentía de sus entrañas para así llegar a ser la luchadora insaciable que fue.
“no traeré hijos a ser víctimas de esta guerra”
María Cano
María Cano
BIBLIOGRAFIA

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